Quiero aclarar que en esta entrada me referiré al Tex Albo Speciale #9 titulado en Italia como La valle del terrore publicado en junio de 1996 y realizado por Roberto Raviola más conocido como Magnus. Existe también un episodio antiguo de la serie regular dibujado por Galep (Aurelio Galleppini) que, al menos en España, se tituló El valle del terror y que inauguró la colección editada por Buru Lan en 1970. El de Magnus según mis datos no está publicado en nuestro idioma aunque yo manejo una versión en castellano traducida por Integro (CRG)
La razón por la que he decidido hablaros de esta historia es que se trata de un trabajo impresionante. Son 224 páginas de puro espectáculo visual donde Magnus hace el trabajo de su vida. Partiendo de un correcto guión de Claudio Nizzi, el autor boloñés plantea la realización gráfica exacerbando su estilo de líneas limpias y rotundas en el trazado de los personajes combinándolo con un detallismo barroco de los escenarios y paisajes. Su entintado recuerda a los grandes maestros de la ilustración en blanco y negro de finales del siglo XIX y principios del XX que sustituían los tramados mecánicos por rayados y punteados manuales. Así pues leer La valle del terrore se asemeja a disfrutar del trabajo de maestros como Joseph Clement Coll, Franklin Booth o incluso Gustave Doré. En la elaboración de esta obra el dibujante invertirá cerca de 7 años y nunca la verá impresa al morir de un tumor 4 meses antes de su publicación.
Este virtuosismo no es gratuito sino el reflejo de una obsesión, de un respeto casi religioso a un personaje de ficción. Roberto Raviola consideraba a Tex como la culminación del fumetti revolucionario; una serie fundamental que representaba la libertad del arte popular. Por ello se prepara para ser digno de este legado y emprende la elaboración de una obra perfecta, luminosa y definitiva.
El editor Sergio Bonelli le hace el encargo en 1989 y le da un plazo de entrega de tres años. Magnus se retira a su casa de Castel del Rio en la provincia de Bolonia al norte de Italia y empieza su epopeya profesional. Se dedicará en exclusiva a la obra y una vez cumplido el plazo luchará contra las presiones del editor que le exigirá de manera airada la entrega del trabajo. Raviola llegará a tener graves problemas económicos y finalmente su muerte, en febrero de 1996, supondrá el final de este sacrificio artístico legando al mundo una historia practicamente acabada que rematará Giovanni Romanini, un antiguo colaborador, que le ayudaba en el acabado de los caballos.
Roberto Raviola nació en 1939 en la ciudad italiana de Bolonia. Se hizo popular en el mundo del fumetti bajo el seudónimo de Magnus con el que firmaría durante toda su carrera. Sus primeros trabajos se inscriben en el tempestuoso e inabarcable mundo del fumetto nero. En 1964 es reclutado por el guionista Luciano Secchi para trabajar en la Editoriale Corno y realizar numerosos trabajos de creación conjunta. El personaje más conocido en el ámbito de Italia es sin duda Alan Ford. Secchi, bajo el pseudónimo de Max Bunker, y Raviola realizan desde 1967 este tebeo mensual que combina el humor con el género de espias popularizado por James Bond. El dibujante abandonaría el personaje en 1975.
Satanik, Kriminal, Gessebel o Maxmagnus son otras de las creaciones del duo que profundizarían en el registro temático del fumetto nero; terror, erotismo y thriller. Finalmente el dibujante decide abandonar la Editoriale Corno e iniciar una carrera en solitario. En 1986 volverá a dibujar una historia suelta de Alan Ford con motivo de la consecución del nº 200.
(Satanik)
Este camino personal pasará por el género erótico que en las décadas de los 70 y 80 sufre una auténtica revolución con la participación de artistas de gran prestigio y la expansión de editoriales y revistas dedicadas al género favorecidas por una mayor permisividad social que la que tenemos actualmente. Magnus seguirá los pasos de autores como Jean-Claude Forest o Guido Crepax e intentará combinar erotismo, calidad e incluso denuncia social consiguiéndolo en momentos puntuales. Obras destacadas son: Las 110 píldoras, Quella sera al collegio femminille, Mezzanotte di morte, Milady y la serie Necrón entre otras. Paralelamente y desde 1975 publica El especialista una serie donde aúna dos géneros (el de espionaje y el erótico) para componer una obra que denuncia el universo oculto compuesto por los que habitan en las cloacas del poder desde un enfoque lleno de humor sarcástico. Pero en todo este período no se siente absolutamente satisfecho con los resultados artísticos y sociales de su trabajo pese a dejar obras bastante interesantes como Las 110 píldoras o varios episodios de El especialista.
(Las 110 píldoras)
Y es todo este bagaje profesional, toda esta aspiración artística la que vuelca Magnus en la elaboración de este texone. Lo más maravilloso de este empeño es que a pesar del meticuloso barroquismo del arte, de la rigurosa documentación histórica y de la obsesiva perfección técnica del dibujo la narrativa no se resiente. El resultado es una historia que se lee con relativa facilidad y donde complicadas escenas de acción en paralelo son explicadas casi sin textos de apoyo ni diálogos. Magnus usa casi exclusivamente una cuadrícula de 2 x 3 que rompe esporádicamente para dar más realce a un paisaje o a una acción. Combina planos generales con planos de detalle y el lector nunca se pierde, nunca duda, su mirada se dirige sin distracciones tanto en los puntos de interés de cada página como también dentro de cada viñeta.
Las viñetas son en sí mismas auténticas ilustraciones que explican una historia de forma independiente y al mismo tiempo forman parte de un conjunto más complejo que es la página. En el cine se consideraba que la perfección narrativa era el conseguir que cada plano expresase una idea, conseguir que no existan planos de relleno. Al menos era lo que pretendían los grandes maestros. Magnus logra en este texone que cada viñeta represente realmente un pensamiento, que los cuadros complementarios casi no existan y que además cada uno resulte un espectáculo para la vista. Sirvan de demostración los dos ejemplos que podéis ver inmediatamente abajo.
El paisaje es otro de los elementos predominantes de La valle del terrore. Raviola se inspira en las afueras de Castel del Rio para ambientar la acción situada en un valle cerca de Sacramento. El paisaje típicamente mediterráneo del norte se ajusta muy bien a las necesidades de la historia y permite lucirse a Magnus con panorámicas espectaculares de bosques frondosos y cañones profundos. Así mismo los autores se valen del recurso de incluir varios elementos climáticos en la acción para realzar las escenas más dramáticas; la lluvia del principio y la tormenta del final con el vendaval como preludio son dos hermosos ejemplos.
Las escenas nocturnas son otro de los puntos fuertes de este álbum. Magnus se luce con el tramado tanto en interiores y exteriores y logra crear hermosas secuencias algunas veces llenas de paz y otras realmente inquietantes. Si nos fijamos en la primera página inmediatamente abajo la tercera viñeta nos evoca una noche de verano plácida, serena y despejada donde las estrellas son perfectamente reconocibles; incluso cercanas. En cambio en la siguiente y mediante un acertado uso de las sombras el dibujante consigue una atmósfera nocturna llena de amenazas.
Finalmente Roberto Raviola aprovecha las escena interiores para demostrar su impresionante dominio de la arquitectura, su obsesivo trabajo de documentación y su gusto exquisito por los vestuarios de época. El mobiliario está recreado clavo a clavo, listón a listón y los vestidos de gala, los de trabajo incluso las batas son un auténtico regalo para la vista. Como en una película de Luchino Visconti los grandes dramas humanos se muestran vestidos con los mejores ropajes y en escenarios llenos de espectacularidad.
La valle del terrore es la culminación de un martirio artístico. Es la expiación de un autor que intenta dignificar su obra y sentirse a la altura de un legado que considera revolucionario, libre y representativo de la esencia del arte popular. Y es ante todo una obra maestra - otra más - del western europeo. Un álbum rotundo, poderoso y lleno de talento que estalla ante los ojos del lector desprevenido y le sumerge en una sinfonía en blanco y negro llena de goce estético y artístico.
Es evidente que esta obra de Claudio Nizzi y Roberto Raviola "Magnus" merece ser editada en España. Pero si Aleta pretendiera hacerlo en el ridículo tamaño en que edita otros episodios de Tex mejor dejarlo para otra ocasión cuando los derechos estén en mejores manos.
Es evidente que esta obra de Claudio Nizzi y Roberto Raviola "Magnus" merece ser editada en España. Pero si Aleta pretendiera hacerlo en el ridículo tamaño en que edita otros episodios de Tex mejor dejarlo para otra ocasión cuando los derechos estén en mejores manos.
Salut!















