UN SITIO PARA AMANTES DE LOS COMICS

lunes, 10 de agosto de 2015

The Amazing Spider-Man; the golden seventies. Los comics de superhéroes que amo (3)



Un blues de la ciudad.

Surcando los tejados de Nueva York una figura azul y roja recita largos soliloquios que tratan tanto de problemas personales, de crisis sociales e incluso de dilemas filosóficos.
Spider-Man - alias de Peter Parker - es esta figura pensativa que se volvió tan característica en el cielo ciudadano que estoy seguro que más de un turista que viajó a la gran manzana en los años 70 pudo ser sorprendido levantando la vista en busca del amistoso vecino
Pocas series de superhéroes han estado tan presentes en la vida de las personas como The Amazing Spider-Man de aquella década. La leían y presumían de ello tanto chicos como chicas, adolescente como maduros, gente sin estudios como intelectuales, tanto modernos como amantes del comic book convencional, snobs como carcas... 


The Amazing Spider-Man se ha convertido con el tiempo en una serie muy longeva con diversas etapas excepcionales, otras han sido francamente flojas y algunas directamente espantosas. Es una serie con mucha historia y con muchas historias pero según mi opinión su punto de máximo esplendor se sitúa en el lustro que va de septiembre de 1970 a noviembre de 1975. Del #88 al 150 de la serie regular.
Durante estos 5 años The Amazing Spider-Man es el paradigma del comic de superhéroes; una serie total que tanto abarca el género superheroico como el romántico pasando por la serie negra y la ciencia ficción. Así mismo es también la crónica a tiempo real de las esperanzas y los desvelos de un adolescente neoyorquino que va madurando en la gran ciudad. 


Un equipo de lujo.


Se encargaron de explicar todo esto un equipo amplio y variado de artistas de gran talento. El comic de superhéroes es normalmente una tarea colectiva hecho que muchas veces ocasiona disfunciones con resultados artísticos muy discutibles pero aquí la variedad de equipos creativos no truncaron la coherencia de la serie. 
Stan Lee que creó el personaje junto a Steve Ditko siguió a los guiones hasta el #110 para tomar el relevo Gerry Conway en el #111. Antes Roy Thomas se encargó de escribir casi media docena de episodios (del 101 al 104) especialmente recordados.


En el apartado gráfico podemos distinguir 2 etapas; la primera que abarca del #88 al 124 donde se alternan al dibujo John Romita Sr. y Gil Kane siendo entintados por Jim Mooney, el mismo Romita o Frank Giacoia y donde destacan los fondos de Tony Mortellaro
La segunda etapa, mucho más homogénea, abarca del #125 al 149 encargándose Ross Andru de los lápices y de la narrativa con el entintado de Frank Giacoia y David Hunt aunque pueda haber algún episodio dibujado por John Romita. Finalmente el #150 - que sirve de epílogo a este largo periplo - es un especial realizado por Archie Godwin al guión, Gil Kane al dibujo y Mike Esposito, Frank Giacoia y Dave Hunt se encargan de las tintas y de los fondos.


¡La muerte es mi destino!


La muerte es el nexo de unión de todas las historias que componen esta etapa. Sin el ánimo de destripar un argumento, por otra parte de sobras conocido, en el #90 se produce la primera de estas defunciones, la del Capitán Stacy, que sumirá a Peter Parker en un profundo dilema que le acompañará varios episodios. Su participación indirecta en el deceso del padre de su novia le obliga a plantearse su condición de justiciero y le confronta con el amargo precio de ser el superhéroe más perseguido y odiado de su ciudad.


Mucho más dramática y trascendente fue la muerte de Gwen Stacy a manos de El Duende Verde. Gerry Conway, Gil Kane y John Romita llevan hasta las últimas consecuencias el enfrentamiento entre Parker y Osborn y es la novia del joven protagonista la que sufre los daños. Los dos episodios de su muerte fueron absolutamente magistrales. La sorpresa fue monumental entre los aficionados que se implicaron más aún cuando en las historias siguientes el protagonista pasa por todas las etapas del duelo: rabia, desesperación, depresión...  hasta llegar a una resignada aceptación que coincide con el cambio de equipo creativo. Tanto realismo sentimental, tanta atención al periplo vital de los personajes no se daba desde los comics clásicos de la prensa y resultaba increiblemente innovador en los comic books de superhéroes.


Finalmente la "resurrección" de Gwen Stacy supone el último sobresalto que el atribulado Peter debe soportar durante esta etapa. La saga del clon puede ser un final adecuado a una era que para muchos es la verdaderamente clásica dentro de la colección. A partir del #149 ya nada volverá a ser igual. Y muchas veces será peor.

Encrucijada de géneros.


Una de las características más destacadas de esta época de la serie es la impecable mezcla de géneros que confluye en sus páginas. Podemos establecer fácilmente que se trata de un comic book de superhéroes pero también tiene su componente de folletín romántico, sus gotas de género negro, de ciencia ficción e incluso algo de serial para adolescentes tipo Archie.


El resultado sin embargo es homogéneo y de gran riqueza por lo que el lector sucumbe con facilidad a este cóctel temático narrado con ejemplar fluidez.
La aportación constante de John Romita Sr. es fundamental para esta coherencia. Su talento para la caracterización de los personajes y para el género romántico hace que se erija en una especie de guardián de las esencias de la colección y su supervisión tanto en el acabado como en fragmentos del guión, especialmente en las escenas más cotidianas, lo convierte en una pieza clave para el éxito comercial y artístico de la colección. Además es el encargado de un gran porcentaje de las portadas.


El signo de los tiempos.


Se produce a veces un fenómeno imposible de planificar y que no se puede reproducir que consiste en que entre una obra y su público se establece una comunión perfecta que va más allá del simple entretenimiento o afición.
En el comic norteamericano se ha dado con alguna frecuencia, recuerdo por ejemplo el caso de Terry and the Pirates de Milton Caniff y Blondie de Chic Young en la prensa o los comic books de la editorial EC - especialmente los de terror y suspense - por poner algunos ejemplos clásicos y si buscamos en el géneros de los superhéroes sin duda el ejemplo más evidente es The Amazing Spider-Man de la primera parte de los setenta.


Uno de los momentos más decisivos que convirtieron esta serie en la que todo el mundo debía leer fue sin duda La trilogía de las drogas (#96 a 98). No tanto por el enfoque que se le daba a la drogadicción y sus efectos sociales, tratado todo de manera algo pacata, sino porque a pesar de todo el Comics Code en un alarde de papanatismo y falta de visión decidió no autorizar la publicación de esta historia. Este intento de censura provocó una reacción a favor de la serie que se acentuó cuando Stan Lee, con el apoyo de Marvel, decidió sacar los tres números sin el sello del Comics Code. Este hecho insólito hasta entonces en el comic book comercial fue difundido por todos los medios y supuso de facto el principio del fin de este sistema de autocensura editorial.


Además de esta valiente decisión, no exenta de visión comercial y de comprensión de que los tiempos estaban cambiando, Lee y su equipo se esforzaron en incluir en la colección todos aspectos susceptibles de reflejar una sociedad que estaba en permanente ebullición por lo que los enfrentamientos raciales, las consecuencias de las drogas como ya hemos visto, las condiciones carcelarias e incluso la moda hippy tuvieron su reflejo en unas páginas rebosantes de vida y llenas de conflicto.


Incluso se atrevieron a abordar la confrontación, tanto externa como interna, que provocaba la participación de los EEUU en la Guerra de Vietnam. Aunque el argumento no es excesivamente realista intenta huir por lo menos del maniqueísmo imperante en los comics de guerra propagandísticos y se centra en las consecuencias de los bombardeos de las tropas estadounidenses a la población civil aunque sea por error y no como estrategia de guerra como más tarde se comprobará que pasó.
Además estos dos episodios sirvieron para que John Romita realizara su particular homenaje a Milton Caniff uno de sus maestros.


Otro momento culminante de esta etapa es la aparición de The Punisher. Este personaje preconiza la aparición de los antihéroes o héroes oscuros que reinarán durante la década de los ochenta. El Castigador comenzará aquí en el #129 de la colección su andadura de cazador vengativo de criminales con gran éxito de público preconizando un enfoque que será seguido por infinidad de autores una década después. 




Comparando tres páginas.

 (The Amazing Spider-Man #92 pag. 04 - Enero 1971. Gil Kane)


(The Amazing Spider-Man #107 pag. 13 - Abril 1972. John Romita)

(The Amazing Spider-Man # 140 pag. 12 - Enero 1975.  Ross Andru)

No creo que haga falta añadir mucho a las conclusiones que cada uno pueda sacar con la visión de estas tres magníficas planchas. A parte de su impresionante valor artístico y narrativo sorprenden por la homogeneidad del resultado a pesar de estar realizadas por tres artistas diferentes y en tres años diferentes. Casi podrían ser tres páginas consecutivas de un mismo número con Spider-Man como protagonista deambulando por diversos escenarios. Éste es uno de los puntos fuertes de esta época; su impecable continuidad estética pesar de los diferentes equipos artísticos responsables de cada historia.

La ciudad y sus poetas.


The Amazing Spider-Man fue durante el primer lustro de la década de los setenta una colección llena de vida - incluso más grande que la propia vida - llena de asombrosas historias y llena de personajes carismáticos que te enamoraban, te sorprendían y sufrías por ellos. Peter Parker, Gwen Stacy, Mary Jane Watson, Tia May, Jonah J. Jameson, Flash Thompson... villanos como Octopus, El Buitre, El Chacal, Harry y Norman Osborn... todos tenían personalidad, no eran planos, todos se expresaban con su propia voz en una sinfonía coral que dibujaba el retrato de una gran ciudad con sus luces y sobre todo con sus sombras. Tanto Stan Lee como Gerry Conway ayudados puntualmente por Roy Thomas consiguieron enganchar a sus lectores con sus historias humanas y atractivas, llenas de ideas innovadoras y sentido del espectáculo pero sin perder de vista el factor humano algo que hizo de esta serie una lectura única e imprescindible.


Y lo hacían, además, ayudados por una espectacularidad formal nunca vista hasta entonces utilizando a los mejores profesionales de la época en su mejor forma; tanto Gil Kane como John Romita Sr y también Ross Andru pasan por su mejor momento profesional en este lustro y dan lo mejor de sí mismos en esta serie realizando páginas de excelente factura llenas de dinamismo y emoción pero también cuidadas con esmero en cuanto a escenarios y ambientación gracias al excelente trabajo de los entintadores y también de Tony Mortellaro, especialista en fondos.



Todos juntos compusieron un blues triste y profundo, emocionante y conmovedor que cautivó a millones de lectores y sigue asombrando a cuantos aficionados se acercan a esta etapa en la actualidad.
The Amazing Spider-Man de la década de los 70 supone una de las cumbres del comic de superhéroes de todos los tiempos. Su perfecto equilibrio entre épica y drama personal y su férrea imbricación en los gustos y modos de la época convirtieron la serie en un acontecimiento que nadie se quería perder. A su calidad artística se sumó su relevancia social para convertirse en el paradigma de la edad de plata del comic book norteamericano. A partir de entonces todo tuvo que cambiar. Fue imposible hacer nada igual.


Salut!

domingo, 2 de agosto de 2015

HTG: relato de Ondrakor. Antología del comic breve (18)


En la inabarcable lista de revistas de comics que proliferaron en la década de los ochenta había sitio para todo. Sitio para publicar a autores consolidados, para recuperar artistas que había abandonado el medio y para dar oportunidades a jóvenes promesas; también había espacio para algunas series que pasaron a la historia y para relatos plenamente prescindibles. Historias de la Taberna Galáctica de Josep Mª Beà pasó a la historia. 
Esta serie se publicó en la revista 1984 dedicada a la ciencia ficción y la fantasía y editada por Toutain. Relato de Ondrakor, de tan solo 4 páginas, resume perfectamente las características de la obra: humor ácido, filosofía marciana y crítica interplanetaria que sorprendió y entusiasmó a muchos.
Cada relato, de extensión variable, se abre y cierra con un diálogo entre los parroquianos de la insondable y metamórfica taberna que a veces me recuerda a las que frecuentaba Conan el bárbaro en su Hyboria natal y a veces a las salas de fiestas cinematográficas donde Fred Astaire y Ginger Rogers hacían sus vuelos sin motor. Esta estructura permitía comentar y relativizar con sorna la historia central y se adaptaba como un guante al ritmo de publicación mensual de las revistas. Estamos pues ante una serie llena de calidad y talento que además divierte a propios y extraterrestres. A disfrutar...





(portada por Vaughn Bodé y Jeff Jones)

Relato de Andrakor se publicó por primera vez en el #16 de la revista 1984 de Toutain Editor con fecha de febrero de 1980. Posteriormente Historias de la Taberna Galáctica se recopiló en un álbum en 1981 también editado por Toutain y finalmente ya en el año 2001 la editorial Glenat reeditó el álbum en tapa dura.

 
Salut!

jueves, 28 de mayo de 2015

Chapuzas de amor de Jaime Hernandez


Love Bunglers o Chapuzas de Amor - como la han llamado aquí - es la última entrega de esta serie-río titulada Locas que Jaime Hernandez realiza desde hace más de 30 años. Locas está llena de momentos extraordinarios, de arcos argumentales excepcionales y de episodios magistrales que la convierten en una de las grandes obras maestras de la historia del comic junto a The Spirit, Las aventuras de Tintín o Conan el Bárbaro por citar tres ejemplos longevos y muy diferentes entre sí.


Por eso cuando aparece una nueva historia de Locas uno espera que empiece a notarse un cierto cansancio, algo de repetición, una bajada de interés... pero no.
Love Bunglers es probablemente una de las mejores historias de Locas. Está sin duda a la altura de El Fantasma de Hoppers, al mismo nivel o más de las ya clásicas On th' road ag'in, Jerusalem Crickets o Penny Century

Y uno cuando lee Love Bunglers por primera vez no puede evitar conmocionarse de manera brutal ante la profundidad y el desgarro de lo narrado. Love Bunglers es una historia conmovedora, llena de humanidad, dura, sensible y narrada con un talento descomunal. 


Chapuzas de amor tiene algunos momentos, algunos giros argumentales que te dejan sin habla, sin aliento, llegas a dudar que te está explicando lo que crees que estás leyendo; pero cuando recuperas el aliento te das cuenta que es así como se presentan las cosas en la vida. Y sobre todo que esas son las consecuencias que acarrean.


Supongo que ya tendrás claro que para mí Love Bunglers no es sólo uno de los comics del año. Es un libro que se recuerda mucho tiempo quizás toda una existencia porque está hecho del material en que se teje la vida. La de Maggie, la de Ray, la de Hopey... y en definitiva la de todos.
Desgraciadamente la edición de La Cúpula no está a la altura. Su tamaño es pequeño y aunque no llega a dificultar la lectura si impide que disfrutes del arte de Jaime Hernandez en todo su esplendor. Ésta es otra chapuza pero no de amor precisamente. Si lees bien en inglés y tienes la posibilidad píllate la edición americana y saldrás ganando.


Salut!

sábado, 18 de abril de 2015

Instantáneas del Saló


Una cuantas imágenes del Saló del Còmic de Barcelona 2015 tomadas en una visita de dos horas ayer viernes por la tarde.


Me hacía mucha ilusión la exposición dedicada a The Spirit y es un poco decepcionante. Es pobre; con pocos originales aunque los que están son maravillosos.




Las de Gallardo, los Cifré y Perich están bien.





Dos referentes del periodismo; Salvador Sala y El reportero Tribulete.



En cambio la exposición del comic fantástico es excepcional. Mucho material y excelente.


Dos tiras de Dan Barry y su Flash Gordon absolutamente maravillosas. Además están al lado de otros tres originales de páginas dominicales de Flash Gordon de Alex Raymond también magníficos.



Trabajos de El prisionero de las estrellas de Alfonso Font, de Kraken Sarvan de Bernet, la Zarpa de Acero de Jesús Blasco, Conan de Buscema y Alcalá, Valerian de Mézières, Fragmentos de la Enciclopédia Délfica de Prado, Hom y Dani Futuro de Carlos Giménez, muchas páginas de Horacio Altuna: El último recreo, Ficcionario, Maroto, Jeff Hawke de Sidney Jordan, Rocco Vargas de Torres, Lupus de Frederik Peeters...
Una gozada.



Y para acabar una reflexión. Quería enseñarle a Salvador Sala el último Artist's Edition de The Spirit de Will Eisner y no lo hemos encontrado en ninguna tienda, también la edición de IDW del Tarzan de Russ Manning... tampoco y el quería comprar una buena edición de Male Call de Caniff; la de Hermes Press por ejemplo y ha sido imposible 
¿Es un salón de comic o no? No lo entiendo.


Salut!

martes, 7 de abril de 2015

La Isla del Tesoro. Graphiclassic



Esta segunda entrega de la colección Graphiclassic titulada La isla del tesoro, el mapa de los sueños, dedicada a la maravillosa novela de piratas escrita por Robert Louis Stevenson, es aún más redonda que la primera. La fórmula de unir los textos teóricos con material gráfico creado para la ocasión así como otro ya publicado funciona a la perfección. Si a esto le unimos que la obra escogida por Carlos Uriondo y su gente es un clásico imperecedero de la literatura universal el resultado es un libro apasionante y de lectura completamente recomendable.


Personalmente me han gustado los textos de Javier Marías, Rosa Burilo, el cuaderno de viaje escrito por el propio Robert Louis Stevenson titulado Una aventura en la ciudad sin nombre traducido por Juan Madrid y la oportuna reivindicación de un ilustrador excepcional que Carlos Uriondo hace en el artículo titulado Ilustrador a su pesar dedicado a N.C. Wyeth.
En el apartado gráfico destacan las extraordinarias ilustraciones de Federico del Barrio, las de George Illian, las de Carlos Uriondo, el anteriormente citado trabajo de N.C. Wyeth y como no el arte de Fernando Vicente autor además de la extraordinaria portada.


Como oferta de lanzamiento los de la Asociación Cultural Graphiclassic ofrecen además un cuadernillo titulado Bitácora. Notas de a bordo de la tripulación donde exponen el material que por diversas razones no ha entrado en el libro. En él conoceremos el top ten de los piratas de New Providence y su plasmación en diferentes medios como la literatura, los cromos, los comics y también los videojuegos. Es un complemento ideal para disfrutar del inmenso caudal gráfico que ha generado a lo largo de los años la historia de los piratas del Caribe.


Para acabar querría dedicar este modesto texto a uno de los maestros del Periodismo con mayúsculas; Moncho Alpuente que nos regala en este libro uno de sus últimos textos publicados antes de su reciente muerte. 
D.E.P.