UN SITIO PARA AMANTES DE LOS COMICS

jueves, 26 de febrero de 2015

"Soy el que siempre quiere irse...". Antología del comic breve (17)


At last! 
Por fin conseguí el material de esta maravillosa historia de Elisa Gálvez y Federico del Barrio que posiblemente fue una de las primeras en que pensé cuando me planteé hacer esta serie de posts dedicados al comic de corta extensión.

Con todos ustedes: "Soy el que siempre quiere irse...".





"Soy el que siempre quiere irse..." es una melancólica recreación de un fragmento del poema El paso de las horas de Fernando Pessoa:

"... Eu sou o que sempre quer partir,
E fica sempre, fica sempre, fica sempre...".

Melancolía que se ajusta perfectamente a la atmósfera de las historias de Leon Doderlin un personaje que representa de manera exacta a aquellos immaculate fools que proliferaron por los años 80 del siglo pasado.
Pero lo que hace inolvidable este relato es la poética puesta en escena de Federico del Barrio. El sentido del ritmo, la exacta descripción de las horas del día y la noche, su prodigiosa capacidad para transmitir los cambios de la luz - fijaos sino en la última viñeta de la tercera página donde se ve literalmente amanecer - y la preciosa cuarta y última página hacen de este relato una obra de arte de una belleza sobrecogedora.
Reconozco que hubo una época, hace unos añitos, que casi me atacaba el síndrome de Stendhal cada vez que me quedaba hipnotizado mirando esta página final.



Esta pequeña joya se publicó por primera vez en la revista Madriz # 16 de mayo de 1985 y en dos álbumes de casi nula repercusión La Orilla editado por Sombras Ediciones en 1985 y Leon Doderlin de Ediciones Casset del 1991 que guardo como oro en paño en mi biblioteca porque son muy difíciles de encontrar. 



Salut!

domingo, 22 de febrero de 2015

Deathblow & Wolverine. Los comics de superhéroes que amo. (2)


A veces suena la flauta por casualidad...  Deathblow and Wolverine no tenía porque ser diferente a los centenares de crossover entre editoriales de superhéroes que abarrotaban y abarrotan los quioscos y librerías del mundo. Sin embargo, seguramente contra pronóstico, fue diferente; muy diferente.


Que tiene entonces esta miniserie que la hace destacable; pues calidad. Simplemente. Deathblow and Wolverine es lo que antes se llamaba por la crítica especializada un ejercicio de estilo. Siendo como es la trama endeble, lo que destaca es la narrativa absolutamente diferente de lo que se estila en los comics de superhéroes, muy cercana a los experimentos del comic europeo más vanguardista y al mismo tiempo sin renunciar a la espectacularidad.


Deathblow and Wolverine
es obra de Aron Wiesenfeld tanto en el guión como en el arte. Las tintas son de Richard Bennett y el color corre a cargo de Monica Bennett. Se publicó en dos capítulos entre septiembre de 1996 y febrero de 1997 por las editoriales Marvel Comics e Image en su sello Wildstorm.


Wolverine intenta esclarecer que pasa con la madre de su compañera Sung ya que tiene un comportamiento extraño. Ya en casa de la madre les atacan unos ninjas y obligan a Lobezno a escapar por un Chinatown en fiestas. Superado en número es ayudado por Deathblow, un mercenario yanqui especialista en armamento. Parece ser que todo se debe a un complot para destruir San Francisco utilizando una urna llena de espíritus y también los poderes de Sung Li que pertenece a una estirpe especial. Lobezno y Deathblow se disponen a rescatar a Sung y de paso salvar la ciudad...


Los dos capítulos son una sucesión de páginas llenas de soluciones imaginativas. El uso del blanco y de las viñetas sin márgenes es modélico. El trazo es limpio y exacto. Cada dibujo está perfectamente encuadrado y siempre  desde el punto de vista adecuado. El color de Monica Bennett es muy atractivo dominando los ocres, violetas y verdes turquesa de tono suave que contrastan con las onomatopeyas de color chillón. Y finalmente quiero destacar el uso de un recurso muy cinematográfico como es el gran angular para dar más espectacularidad a las secuencias como por ejemplo la doble página que abre la historia.


Deathblow and Wolverine es un comic menor; si, en el sentido que no influye para nada en la continuidad de los personajes. Es menor porque nadie siguió la estela dejada por Aron Wiesenfeld a la hora de encarar una miniserie con dos personajes tan definidos como éstos y es menor porque apenas nadie se acuerda de él. Pero es una obra espectacular, llena de aciertos y llena de grandes momentos de comic genuino y de calidad. Por eso me apetecía recordarlo y reivindicarlo. Por todo esto - que no es poco - quería incluirlo entre los comics de superhéroes que amo. 


Salut!

lunes, 16 de febrero de 2015

¡¡¡Big Culo Day 2015!!!

Hola amigos... Hoy es el Big Culo Day 2015 y en este blog somos muy fieles a esta hermosa tradición. Mientras preparo la cena os dejo con estos 7 hermosos traseros. Un abrazo.










Han colaborado: Moebius, Robert McGinnis, Damian, Jordi Penalva y varios desconocidos.


Más culos en el Blog de Jotace, auténtico promotor de este evento.

Salut!

jueves, 8 de enero de 2015

¡CHARLIE HEBDO vive!



Al día siguiente simplemente sentimos más dolor si cabe. Más rabia pero también más orgullo por estas personas valientes y tenaces que lucharon por el derecho a pensar, a expresarse sin miedo y en libertad. 

El maestro Albert Uderzo ha resumido mejor que nadie este sentimiento de tristeza y respeto por los compañeros asesinados con un emocionante dibujo de sus personajes, tristes pero orgullosos, depositando una rosa en señal de duelo.
CHARLIE HEBDO está más vivo que nunca. 








Además Ann Telnaes, Plantu, David PopeManel Fontdevila, Caza, Dave Brown o Pat Chapatte - que afirma con lucidez que sin humor estamos todos muertos - son otros artistas que han homenajeado a los fallecidos en el brutal atentado de ayer.

¡CHARLIE HEBDO VIVE!

miércoles, 7 de enero de 2015

Todos somos CHARLIE HEBDO


El brutal atentado a la revista satírica francesa Charlie Hebdo que ha causado 12 víctimas, entre ellas el director Stéphane Charbonier y artistas tan conocidos como Wolinski, Cabu o Tignous. es un espantoso ataque a unas personas que luchaban contra la intolerancia con las únicas armas del humor y la inteligencia.
Es además un salvaje atentado contra una revista libre e independiente que no aceptaba imposiciones ni ataduras.
Es un cobarde atentado a la libertad de expresión y al derecho de todos a pensar libremente y sin miedo.
Mi recuerdo a todas las víctimas y mi más sincero pésame a los familiares y amigos. D.E.P.

¡Todos somos Charlie Hebdo!


viernes, 2 de enero de 2015

Catwoman de Ed Brubaker. Los comics de superhéroes que amo (1)


Selina Kyle, alias Catwoman, reflexiona:
"...El problema es que la policía no se mata mucho en buscar pistas. Las víctimas no son personas para ellos. Y mientras el asesino no salga en los medios, sus muertes son aceptables".

(Darwyn Cooke.  Catwoman # 02 pag. 15)

"Así que ¿Quién las defiende? ¿ ... si no es la poli? ¿Batman?  No. Aunque le preocupan estas mujeres no son prioridad en su lista. En lo que a él respecta han escogido una vida criminal, y, aunque víctimas, no son inocentes. Pero yo he sentido el miedo... y el dolor. El dolor de la inocencia perdida (...)
Pisan su sangre para robarle sus últimos 10 dólares porque creen que no es una persona. Pero se equivocan... Todas los son... Y yo las defenderé ya que nadie más lo hará".

(Darwyn Cooke.  Catwoman # 02 pag. 22)

Este monólogo interior, esta promesa escrita por Ed Brubaker en el Catwoman # 2 ( feb.2002) es una demostración de que el genial guionista de La Escena del Crimen tenía claro lo que quería hacer con su heroina.

Catwoman fue durante muchos años un personaje secundario dentro de la franquicia de Batman, sin mucho relieve. No tenía el tirón de personajes como Dos Caras o El Joker, Si acaso brilló en la serie de televisión de los sesenta emitida por la cadena ABC donde Julie Newmar componía un personaje estrambótico, sexy y tierno a la vez. Pero todo era muy pop, incluso algo friki. El cambio constante de trajes no ayudaba.

(Ilustración de Brian Bolland)

Como casi siempre fue Frank Miller - trás el reset de Crisis en Tierras Infinitas - el que pulsó la tecla edecuada, definió al personaje de una vez por todas y lo dotó de alma en su insuperable Batman, año uno por supuesto ayudado por David Mazzucchelli que la encarnó de manera espectacular.
Pero fue un paréntesis ya que a pesar de contar con algunas miniseries y una primera serie regular la confusión y el desconcierto volvió a la vida de Selina Kyle.
Pero en eso que al nacer el nuevo siglo Ed Brubaker decide adentrarse en el mainstream de los comic books norteamericanos y lo hace a lo grande, en DC y con Catwoman.

(Brad Rader/Cameron Stewart.  Catwoman # 05 pag. 08)

Brubaker abre fuego con una miniserie de relleno protagonizada por el maduro y olvidado detective Slam Bradley. Está compuesta de 4 episodios de 8 páginas y se tituló Trail of the Catwoman.y finalmente fue publicada en Detective Comics # 759 a 762 a principios del 2001. Son 32 páginas dibujadas por Darwyn Cooke donde el detective empieza a buscar a Selina Kyle, presuntamente muerta, por orden del alcalde Gotham City. Se trata de una historia destinada a romper con todo el pasado de Catwoman pero también empieza a establecer el tono que el guionista de Sleeper impondrá durante toda su etapa al frente del personaje.

(Darwyn Cooke Trail of the Catwoman # 03 pag. 08  Detective Comics # 761)

Nos encontramos ante una historia de marcado carácter de serie negra, donde el guionista redefine a la persona por encima de la superheroína y donde empezamos a ver las características que nos encontraremos muy pronto en la serie regular. Personajes con alma, secundarios creíbles, tramas interesantes y monólogos eficaces que reflejan la evolución interior de sus protagonistas.

(Darwyn Cooke.  Trail of the Catwoman # 01 pag. 08.  Detective Comics # 759)

La nueva serie regular empezó en enero del 2002 y supuso un soplo de aire fresco. Ed Brubaker tiene un plan y se dedica a ejecutarlo con paciencia y perseverancia.

(AVISO: aunque la mayoría conozcáis la serie, a partir de ahora puede caer algún SPOILER)  

Durante los primeros números el guionista se ocupa de dotar a su personaje principal de motivaciones creíbles y así componer un personaje situado a medio camino entre los superhéroes inflexibles representados por Batman y los villanos estrambóticos que pueblan el universo DC. Catwoman no es una villana pero tampoco se convierte en una defensora de la ley. Ella busca proteger a la que considera su gente, a los marginados, del que considera su barrio, el East End de Gotham City, su hogar.

(Cameron Stewart.  Catwoman # 12 pag. 03)

Por eso sus principales enemigos son las mafia locales que inundan las calles de droga y que imponen su ley a base de violencia y miedo. Por eso, también, se enfrenta a la corrupción policial, a los traficantes de droga y a los magnates ocultos detrás de jefecillos, chulos y matones. Pero esta lucha no puede resultar inocua. Selina Kyle y los que la acompañan pagan un precio terrible por defender a los débiles, a los marginados, a los que las autoridades y los superhéroes siempre olvidan.

(Javier Pulido.  Catwoman # 19  pag. 21)

Finalmente tras asumir la dolorosa pérdida de seres queridos y de la inocencia, Selina, Holly, Slam e incluso Bruce Wayne, alias Batman, se curan las heridas, recomponen su figura y deciden que el único camino que les queda es defender lo que creen con empeño y además disfrutar del camino acompañados de la gente a la que respetan, admiran y quieren. Un camino de ida y vuelta que les ha convertido en seres más sabios y más fuertes pagando por ello un precio demasiado alto pero inevitable. Un viaje real como la vida misma.

(fin de los presuntos SPOILERS)

(Paul Gulacy/Jimmy Palmiotti.  Catwoman # 37 pag.15)

Yendo al detalle, la etapa de Ed Brubaker al frente de Catwoman se compone de 36 números en la colección regular publicada por DC Comics. Del 01 al 37 del volumen 3 norteamericano salvo el # 11 que corre a cargo de Steve Grant. También de una miniserie titulada Trail of the Catwoman con 4 episodios de 8 páginas publicados en Detective Comics # 759 al 762 y que son un prólogo a la serie regular. Y finalmente un comic book especial titulado Catwoman: secret files and origins # 01 de noviembre del 2002 con cuatro historias cortas de diferente extensión; tres publicadas aquí y tituladas Las muchas vidas de Selina Kyle, ¿Por qué Holly no está muerta? y El caso Mc Sweeney además de una inédita de 6 páginas titulada Proper planning que en EEUU se recopiló también en el álbum Relentless.


Un caso aparte es la novela gráfica titulada Catwoman: el gran golpe que está escrita y dibujada por Darwyn Cooke tras su paso por la serie regular y tomando como referencia el enfoque del guionista. Aunque no está escrita por él, Brubaker la incorporará en su continuidad.

En España toda esta etapa - incluida la historia de Darwyn Cooke - está publicada en 8 álbumes que paso a enumerar por orden de lectura: El gran golpe, El lado oscuro de la calle, Malas calles, Sin tregua, Caer no es fácil (éstos publicados por Norma Editorial) y Catwoman 1, 2 y 3 publicados a su vez por Planeta DeAgostini.


En el apartado artístico la principal característica es la coherencia. Acostumbrados a los vaivenes de dibujantes, entintadores y coloristas en las series de superhéroes, en este caso la sucesión de artistas es casi ejemplar.
Empezamos por Darwyn Cooke - ayudado por Cameron Stewart en la miniserie y por Mike Allred en la serie regular - que es el que marca el camino, define el estilo y rediseña personajes y ambientación - incluido el traje de la protagonista - y todo con un estilo que podríamos definir entre cartoon y noir. Tras esta primera etapa de cuatro números, se incorpora el dibujante Brad Rader ayudado decisivamente por Rick Burchett y Cameron Stewart a las tintas. Son 6 episodios (del 5 al 10) donde la atención se centra en la trama y en la evolución de los personajes y donde el trabajo eficaz y discreto de Rader es una bendición. Por su parte tanto Stewart como Burchett le dan este tono noir que no desentona con lo anterior. En el siguiente arco de 5 números toma las riendas Cameron Stewart firmando un trabajo sobresaliente ya que combina eficacia con espectacularidad, siendo discreto e indispensable. Después de tantos episodios a la sombra su trabajo se revela esencial para consolidar gráficamente la colección.

(Cameron Stewart.  Catwoman # 15  pag. 06)

Tras Stewart y los acontecimientos narrados en Sin tregua se produjo el primer cambio estilístico importante aunque para mi gusto éste fue plenamente justificado y acertado. Javier Pulido se encarga del dibujo y del acabado de la historia titulada Caer no es fácil que abarca los números 17 al 19. Son tres episodios esenciales para entender la etapa Brubaker donde Selina, Sam y sobre todo Holly asumen y asimilan todo lo ocurrido hasta entonces y donde el dolor está plenamente presente. Pulido realiza un trabajo espectacular ayudado por el colorista Matt Hollingsworth. El español se ocupa también de las portadas firmando así tres joyas del comic book.

(Javier Pulido.  Catwoman # 17 pag. 03)

De nuevo toma las riendas Cameron Stewart ayudado a veces por Guy Davis o Nick Derigton en una etapa marcada por la continuidad. El viaje de recuperación que Selina y Holly emprenden por los escenarios más característicos del Universo DC y acompañadas por algunos de sus personajes emblemáticos no supone una ruptura estilística por más que uno añore los oscuros callejones del East End de Gotham. Davis, Derigton y Stewart firman unas páginas a la par sencillas y eficaces con un toque de espectacularidad.

(Cameron Stewart.  Catwoman # 20 pag. 05)

Y finalmente nos encontramos con la segunda gran ruptura estilística, ésta más discutible, aunque no exenta de atractivo. A partir del # 25 de la colección Paul Gulacy y Jimmy Palmiotti toman las riendas del arte hasta el final de la era Brubaker, en el # 37, con sólo dos excepciones en los # 32 y 34 a cargo de Sean Philips y Diego Olmos respectivamente.

(Paul Gulacy/Jimmy Palmiotti.  Catwoman # 25 pag. 14)

El enfoque del tandem Gulacy/Palmiotti es más cercano al hiperrealismo, más exacerbado y más propenso a la espectacularidad que a la introspección por lo que Brubaker tiene que adaptarse y crear tramas donde por primera vez las batallas son predominantes, donde los enemigos tienen superpoderes y donde Batman tiene un papel activo y no como mero espectador. Además la serie se ve involucrada durante tres números (del 34 al 36) en un crossover titulado Juegos de Guerra que acentúa aún más el giro hacia lo convencional. Seguramente no fueron una elección acertada pero con todo este equipo nos regala algunas secuencias más que interesantes.

(Paul Gulacy/Jimmy Palmiotti.  Catwoman # 30 pag. 14)

En el aspecto gráfico quiero destacar también las excelentes portadas que ha gozado esta colección durante la estancia de Ed Brubaker al frente.
Podemos distinguir dos tendencias. La primera se caracteriza por contar con dibujantes invitados como Paul Pope - responsable de la inmensa portada que encabeza este post J.G.Jones, Jeff Parker y Scott Morse. En la otra tendencia vemos que el dibujante principal se encarga también de la cubierta. Son portadas de Darwyn Cooke, Cameron Stewart, Javier Pulido y también de Paul Gulacy con tintas de Jimmy Palmiotti. A continuación tenéis algunos ejemplos de ambas modalidades.







(Catwoman #2 Darwyn Cooke, #5 y 9 Paul Pope, #11 Jeff Parker, #14 y 15 J.G. Jones, #19 Javier Pulido, #24 Cameron Stewart y finalmente #29 y 33 Gulacy/Palmiotti)


La etapa final de Ed Brubaker en la serie tiene sin embargo fogonazos de auténtico genio. El # 32 titulado True romance? y dibujado de manera excelsa por Sean Philips y Stefano Gaudiano es un paréntesis que empieza a cerrar historias pendientes mediante tres secuencias protagonizadas por duos; Holly y su novia Karon, Sam Bradley y su hijo Junior y sobre todo Selina Kyle y Bruce Wayne. Es un episodio redondo donde de manera lenta pero intensa Brubaker nos retrata los lazos afectivos que unen a los personajes e intenta cicatrizar definitivamente algunas heridas sentimentales.

(Sean Philips/Stefano Gaudiano,  Catwoman # 32 pag. 08)

El otro fogonazo es sin duda el último número de su extenso período a cargo de la serie. A pesar de contar con unos dibujantes claramente inadecuados - Gulacy y Palmiotti no son los mejores a la hora de reflejar sutilezas - y a pesar de que la editorial le acaba de imponer un crossover a todas luces incoherente, Bru intenta cerrar el círculo. Quiere despedirse de sus personajes reflejando de manera emotiva como han evolucionado. Todo lo que han pasado ha servido para que tomen conciencia de lo que es realmente importante en sus vidas. Brubaker suelta las riendas pero lo hace dejando un legado infinitamente mejor del que recogió.


Con todo esto, Ed Brubaker se ha dado cuenta que ya no puede dominar la serie ni a la editorial... y quizás ya ha contado todo lo que tenía que decir sobre Catwoman. Y como los mejores se va en el momento justo, por la puerta grande y lo que es más importante dejando un puñado de historias que quien las ha leído nunca olvidará y que quien se disponga a leerlas por primera vez no sabe aún la suerte que tiene.

(Javier Pulido.  Catwoman # 18 pag. 11)

Salut!