Es extraordinario leer esta página de la serie Ideas Negras de finales de los setenta, principio de los ochenta y ver que es de rabiosa actualidad. Si el ministro/energúmeno en lugar de hacer un soliloquio hiciera un diálogo a gritos por el móvil podría ser una escena de esta misma mañana.
André Franquin podría considerarse el primer indignado de la historia y fue un genio como la copa de un pino.
Esta página la he encontrado en la revista Cairo # 15 de abril de 1983.
Salut! (6º día con la pata chunga)
