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jueves, 17 de noviembre de 2016

Cosecha negra

El otoño que nos invade está lleno de lanzamientos editoriales englobados dentro del género negro que son muy interesantes y que os recomiendo no os perdáis. Añado además a este pequeño repaso a las novedades del mercado alguna perla histórica que he encontrado buceando por librerias y espacios virtuales diversos. Ya me diréis.


Bogey, edición integral de Antonio Segura y Leopoldo Sánchez. Ponent Mon.

Una oportunidad histórica para revisar o descubrir una de las obras capitales del comic negro mundial del último tercio del siglo pasado. Bogey es un detective del siglo 29 radicado en el planeta minero Blekos II con un evidente parecido a Humprey BogartBogey Nicolson resuelve casos intrincados y se mete en toda clase de lios de los que suele salir bastante malparado.
La sorpresa consistió en su momento en la innovadora fórmula del cruce de géneros entre la serie negra y la ciencia ficción. La confirmación estriba hoy en ver que la simbiosis entre los textos incendiarios de Segura y la narrativa elegante y flemática de Sánchez funciona como el primer día, acaso mejor. 


Historias como El hombre que floreció, ¡Cuéntemelo, sr. Bogey! y As times goes by son auténticos clásicos del género. El prólogo de Sánchez es revelador, la entrevista realizada por Javier Mesón al dibujante es también interesante pero ver el folio donde Antonio Segura escribió esta última historia resulta impagable.
En definitiva estamos ante una magnífica edición de un clásico del comic europeo. No se puede pedir nada más.




Agente Secreto X-9 de Dashiell Hammett, Alex Raymond et altri.  Planeta.

Planeta ha sacado a la venta este septiembre la que puede ser la mejor edición de un clásico que haya hecho jamás esta editorial. No le ha sido difícil. solo tenía que clavar la edición americana de IDW pero podríamos decir que incluso la ha mejorado en calidad de reproducción. Se trata por supuesto de Agente Secreto X-9 de Dashiell Hammett, Alex Raymond y otros.


Secret Agent X-9 es la serie que la King Features Syndicate creó a principios de 1934 para competir con Dick Tracy de Chester Gould. El protagonista es un agente de la FBI anónimo que se enfrenta a las organizaciones criminales demostrando una gran tenacidad y sangre fría. Hammett escribió el equivalente a un episodio y medio, casi dos, para ser sustituido por Leslie Charteris después de que se ocupasen temporalmente de las historias el propio Raymond y varios escritores a sueldo de la King. Raymond permaneció algo más, concretamente hasta noviembre de 1935 tras casi dos años de intenso trabajo. Fue substituido por Charles Flanders.


El álbum recopila el material que abarca del período inicial de la daily strip correspondiente al 22 de enero de 1934 hasta el 31 de octubre de 1936 y supone una magnífca oportunidad de conocer una serie que marcó una época en el comic de prensa norteamericano.



The Private Eye de Brian K. Vaughn y Marcos Martín.  Image.

Esta edición en papel de The Private Eye a cargo de Image es única. Como sabréis esta obra se publicó digitalmente a través de la plataforma PanelSyndicate y funcionó muy bien. Artísticamente la serie es redonda y parece ser que el experimento comercial fue satisfactorio. Por ello los autores prometieron que no se publicaría jamás en papel impreso pero finalmente no cumplieron su palabra... afortunadamente.


Cuentan que debido a las constantes demandas de los aficionados y a la insistencia de la editorial Image, que tiene una excelente relación con el guionista Brian K. Vaughn, los autores han accedido a realizar esta edición de lujo de su magnífico thriller futurista. Es un libro apaisado de gran calidad donde está perfectamente reproducido el impresionante arte de Marcos Martín y los colores espectaculares de Muntsa Vicente.


The Private Eye habla de las paradojas de un futuro sin internet donde la privacidad y la protección de la propia imagen es llevada a un extremo enfermizo. Es una reflexión muy lúcida y actual sobre la red, la nube y sus peligros. Por cierto que este equipo creativo ya tienen en marcha otro proyecto virtual que trata sobre la inmigración ilegal. Se titula Barrier y lo podéis encontrar aquí.


Sin embargo una de las promesas que sí cumplirán los autores de The Private Eye es que nunca la publicará en España cierta editorial planetaria, por muchos anuncios precipitados que ésta haga en sus publicaciones. Por esto que decía al principio que esta edición de The Private Eye es única,



Button Man de John Wagner y Arthur Ranson.  ECC.

Esta serie es una sorpresa para mí y de las agradables. Publicada en los años 90 por la revista británica 2000AD, sus creadores, John Wagner y Arthur Ranson, tejen un emocionante relato acerca de mercenarios despistados utilizados por millonarios aburridos.


La editorial ECC ha publicado tres tomitos que son una auténtica delicia. Acción trepidante, un dibujo suelto y eficaz y personajes carismáticos para una historia que te atrapará desde el inicio. Muy recomendable.



The Spirit vol.1 (tiras diarias) de Will Eisner et altri.  Futuropolis.

No os engaño; he tardado unos 20 años en conseguir este álbum. Para mi gusto es la mejor edición de las tiras diarias de The Spirit que se ha publicado hasta la fecha. La editorial francesa Futuropolis se encargó de hacerla en el año 1981 y nadie la ha superado.


Entre otras perlas esta edición contiene un extenso prólogo a cargo de Jim Steranko titulado Spirit o el angel de los días lluviosos donde enmarca esta daily dentro de un contexto histórico y sociológico apasionante. Y es que la tira de The Spirit creada por Will Eisner y realizada por él mismo junto a sus ayudantes, al menos hasta el 15 de mayo de 1942, es una de las mejores strips de la época. Está llena de acción, crítica social y experimentos narrativos muy innovadores para la época y teniendo en cuenta las limitaciones del formato.


Si os la encontráis no lo dudéis, es la mejor oportunidad para disfrutar del arte siempre excepcional de un genio y sus talentosos ayudantes.

Y hasta aquí este breve repaso a algunas de las novedades editoriales del comic negro que podemos encontrar en el mercado. A modo de inventario quiero enumerar también otras dos obras igualmente interesantes. Por una parte la cuidada recuperación de una curiosa serie publicada a principios de los 80 por la revista Bésame Mucho,  Las aventuras de M  de Manel Gimeno que la editorial Reino de Cordelia publica en álbum bajo el título de Flash Back en Negro. Y quiero destacar también que ha salido el segundo tomo de Soda la serie policiaco-humorística de Philippe Tome y Bruno Gazzotti publicada por Ponent Mon y que sigue la estela del primer tomo; siempre interesante y siempre divertida.

Una gran cosecha otoñal que nos permite encarar estos días más cortos con cierto optimismo...  al menos en lo que a lecturas se refiere.

Salut!

lunes, 24 de agosto de 2015

¡Hola futuro! The Private Eye



¿Cual es la serie que más me ha impresionado últimamente? Pues ésta; The Private Eye de Brian K. VaughanMarcos Martín con Muntsa Vicente de colorista. La razón de esta fascinación es tanto su calidad artística como su condición de revulsivo editorial al ser distribuida por los propios autores en internet por la modalidad de DRM free a través de la plataforma Panel Syndicate.
La serie consta de 10 capítulos - que cada lector puede bajarse pagando el precio que considere justo, incluso gratis - y obtuvo el premio Eisner al mejor webcomic o comic digital del año 2015.
En la misma plataforma puede adquirirse entera ahora mismo tanto capítulo por capítulo como en dos packs de 5 episodios cada uno y también podemos encontrar otra serie que está en curso; Universe! de Albert Monteys.


El argumento de The Private Eye parte de una premisa original que consiste en imaginar un futuro a medio plazo, en el 2076, donde internet no se usa porque un fallo del sistema dejó al descubierto todos los datos de los usuarios (contraseñas, imágenes, documentos, historiales de búsqueda... ) revelando la cara oculta y a menudo tenebrosa pero real de cada uno. Esta catástrofe global trajo consigo dos grandes consecuencias: la prohibición de internet y la costumbre en los adultos - casi una obligación como la de ir vestido - de llevar máscaras en público para proteger la identidad y la propia imagen.


La gracia de este entorno, de esta especie de distopía, es que las consecuencias menores de la inundación de datos son tan extensas y profundas en la vida cotidiana y laboral que nos sorprenden. Así podemos pasearnos por calles con cabinas de teléfonos ya que no se usan los smartphones, los videojuegos no permiten jugar en línea, los discos de vinilo son habituales al no usarse el mp3 o mp4, la gente se informa en las bibliotecas y con libros o vuelve a reinar la televisión como medio de informacion, de entretenimiento y de manipulación.


Pero es evidente que la filtración de los datos acarreó un cambio profundo en la sociedad estadounidense. La gente se ha vuelto más paranoica, más encerrada en sí misma y radicalmente alérgica a la difusión de datos e imágenes personales. Cuando se revelaron los datos 50 años atrás, miles de personas perdieron sus puestos de trabajo, se rompieron matrimonios y mucha gente fue a la cárcel por lo que desde entonces la opacidad es una forma de vida.
Otra curiosidad de esta ambientación creada por Vaughan es que la policía está formada por agentes/periodistas y que los media son al mismo tiempo informadores y represores en una interpretación sui géneris de la libertad personal y de prensa.


Dentro de este contexto el protagonista, es un investigador privado/paparazzi de Los Angeles que desvela a sus clientes los secretos que tanto se empeñan en ocultar como por ejemplo su aspecto real.
P.I. como se le conoce, recibe un encargo algo especial por parte de una bella mujer; tiene que investigar su pasado por si tiene algo susceptible de ser encontrado por un futuro empleador... evidentemente esta sencilla pero extraña investigación dispara toda una serie de acontecimientos que nadie se espera.


La principal reflexión que deja esta serie es el eterno conflicto entre privacidad e interés público y paralelamente entre seguridad y libertad personal. Dos temas muy presentes en la actualidad y que los autores prevén que seguirán candentes dentro de 60 años. El celo exagerado en proteger nuestra propia imagen y nuestra vida privada puede llevar a crear un entorno histérico, claustrofóbico y paranoide pero dejar nuestros secretos al descubierto puede ser peligroso porque nunca se sabe si se pueden utilizar en nuestra contra. Como se explica en un momento del comic: "todos tenemos secretos que pueden destruirnos aunque no seamos delincuentes".


El personaje del abuelo del protagonista - un médico sin licencia, cascarrabias y parcialmente amnésico - es el encargado de recordarnos lo que se pierde sin la utilización de internet y además sirve de contrapunto pseudo-hippy y libertario a la histérica paranoia que domina la sociedad estadounidense. Es también un homenaje a cierto famoso periodista cibernético del comic reciente llamado Spider Jerusalem.


La serie se inscribe dentro del género negro futurista como Bogey de Antonio Segura y Leopoldo Sánchez, The Long Tomorrow de Dan O'Bannon y Moebius o la película Blade Runner de Riddley Scott pero su principal referente, a menos a mí me la recuerda poderosamente, es Outland (Atmósfera 0) de Jim Steranko especialmente por su estructura narrativa y diseño artístico.


Respecto a la estructura narrativa quiero destacar que ésta es una de las principales cualidades de la obra. Marcos Martín se adapta perfectamente al diseño de publicación digital y al formato de las pantallas de los ordenadores o tablets optando por una distribución de dos o tres tiras que dan al conjunto de la página una forma apaisada. También podría considerarse como una double-splash con un escenario o acción principal y viñetas incrustadas con escenas o detalles secundarios. Por eso mi referencia a Atmósfera 0 de Steranko. Aunque es verdad que esta estructura se ha popularizado mucho en los comics de superhéroes en la actualidad.


Finalmente si nos fijamos en el arte de Martin y Vicente es evidente que se encuentran en un momento dulce de su carrera. El dibujo, la narrativa y el color están perfectamente engarzados. El resultado es límpido, eficaz y atractivo con páginas llenas de acción y otras más pausadas pero todas necesarias e interesantes para el lector. The Private Eye no solo es un comic emocionante, es un comic imprescindible.


Si el futuro del medio pasa porque los autores distribuyan directamente su obra y cobren lo suficiente por ello, si el futuro es que estas obras tengan la calidad que tiene The Private Eye, si el porvenir del tebeo pasa porque paguemos de una manera razonable y justa por leer una buena obra, si este futuro supone que coexistan y convivan en paz la industria del papel y la digital... ¡Hola futuro! ¿Donde hay que firmar?


Salut!