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martes, 18 de marzo de 2008

Este es el camino, Bru. (Y parte 2)


El tercer jalón en la carrera de Ed Brubaker es, para mi gusto, Sleeper. Otro híbrido, en este caso de cómic de superheroes y de espionaje, que consigue atrapar al lector en un universo en el que reina la paranoia y la corrupción. El arte de Sean Philips se adapta a la perfección al relato. Esto hace de esta pareja una de las que mejor química demuestran en el panorama del mainstream americano.
Gotham Central (co-escrita con Greg Rucka) es una muestra de un comic policiaco procedural, con la intervención casi a modo de Deus ex Machina de Batman y sus secuaces, que recuerda a las séries norteamericanas de comisarías como Hill Street Blues y sus seguidoras. Lark, a los lápices, hace un buen trabajo especialmente en los tres primeros arcos argumentales.
En su etapa Marvel, la más desconocida por mí, Brubaker ha cosechado elogios por la manera en que ha conseguido dotar de sentido a la "Muerte del Capitan América" y también por la forma en que ha sustituido a Bendis en Daredevil otra vez con Michael Lark como cómplice.

Cobarde, el primer episodio de Criminal, es una vuelta de tuerca a Sleeper. En el apartado gráfico, Sean Philips depura su estilo buscando una aparente sencillez para conseguir una narrativa elegante, limpia y clara. En el temático, Brubaker se olvida de los superhéroes para ofrecernos un relato de género negro puro, al estilo Dennis Lehane o Michael Connelly, con personajes muy creibles y situaciones no por reconocibles, menos emocionantes. La portadas de Philips son impresionantes.
A falta de ver lo que nos deparan las siguientes entregas de Coward (Lawless), Ed Brubaker sigue siendo la gran esperanza del comic comercial americano. Si además de sus argumentos inteligentes, de su prosa emocionante el guionista americano se adentra otra vez en el género negro sin aditivos ni edulcorantes a los lectores nos nos queda más que animarle en su empeño.