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martes, 14 de octubre de 2008

Conan después de Bêlit.



El mercado de comic español es un ente con fenómenos algo extraños.
Uno de estos fenómenos especiales era que, inevitablemente, por muchas veces que se reeditara Conan el Bárbaro, sea cual fuere la colección o formato en que se presentara al lector, nunca se iría más allá del número 100 titulado Muerte en la Costa Negra. No fallaba después de la muerte de Bêlit, inexorablemente, le sucedía la muerte de la colección dejando al seguidor del cimerio huérfano de los episodios siguientes.

Sin embargo en Las Crónicas de Conan por fín se han publicado algunos de estos episodios. El tomo 13 de esta colección incluye los números del 101 al 107 (con el añadido del 92 por ser un fill-in fuera de la continuidad) y parece ser que continuarán hasta el abandono de la serie por su guionista Roy Thomas allà por el número 115.
Y es una alegría porque son unas historias espléndidas que se centran en el vagabundear de Conan por las tierras llamadas genéricamente los Reinos Negros y por Kush y Estigia. El equipo creativo es el que ha permanecido en la serie casi 50 episodios (Roy Thomas a los guiones, John Buscema a los lápices y Ernie Chan entintando) y se nota que dominan a la perfección todos los mecanismos para plasmar la biografía del personaje y su entorno.

En este tomo nos encontramos a un Conan "viudo" que intenta seguir adelante y se incorpora a su manera a la tribu de los Bamulas para hacerlos más fuertes que nunca. También nos encontramos con los consabidos monstruos sobrenaturales y las mujeres absolutamente fantásticas que sin embargo no hacen mella en un cimerio algo deprimido. Eso sí, los enemigos hacen reaccionar a nuestro bárbaro amigo como nos tiene acostumbrados destacando entre todos el guerrero llamado Yorubo que se convierte en un "enemigo instantáneo" (usando la denominación de Ross MacDonald) o en palabras de Roy Thomas:
"Hay hombres que, cuando se encuentran por primera vez, al instante se reconocen como enemigos naturales... Enemigos natos cuyo destino inevitable es enfrentarse, ya sea antes o después. En Yorubo, Conan ha reconocido a esta clase de enemigo... y el guerrero negro le devuelve instintivamente el favor". El hecho que Conan esté atado como un cordero no le quita fiereza al encuentro.
Y es que ésta es otra de las características de esta etapa de Conan: aventuras llenas de reflexiones filosóficas de Thomas que llenan la página pero que no entorpecen el disfrute de la obra, al revés la enriquecen. John Buscema sigue maravillando al lector con su dominio de la narrativa y de la anatomía humana y Ernie Chan dota de corporeidad al universo fantástico de Robert E. Howard de una manera que parece casi documental.
Podemos alegar que posiblemente se percibe un ligero cansancio en este equipo creativo pero la verdad es que se nota muy poco. Es posible que vayan a piñón fijo pero le dan mil vueltas a entusiastas creadores que vendrán en el futuro.
El recoloreado es bastante malo pero no empeora el color original, al menos el que nos ha llegado aquí en anteriores ediciones, por lo que no supone una molestia importante.

Celebremos, pues, que una maldición legendaria de nuestro mercado comiquero haya caido como caen los enemigos de Conan el Barbaro en sus batallas y que podamos disfrutar de sus aventuras más allá de la desgraciada y conocida muerte de la reina de la Costa Negra, Bêlit, que por lo parece tenía a más de un desconsolado admirador entre nuestras editoriales.

Las Crónicas de Conan #13. Las Sombras Susurrantes.
Guión: Roy Thomas. Dibujo: John Buscema, Ernie Chan...
Planeta deAgostini. 15€

3 comentarios:

PAblo dijo...

He perdido la cuenta de las reediciones que ha tenido "Conan". Es uno de esos raros casos de clásico (debe llevar treinta años de ediciones ininterrumpidas) que se mantiene.

Impacientes Saludos.

Bruce dijo...

Y a mí que Ernie Chan nunca me ha gustado nada...

tristan dijo...

Hola amigo Bruce.
Creo que Buscema estaría de acuerdo contigo. Yo en cambio y viendo a otros entintadores de Big John, como su hermano por ejemplo, he aprendido a apreciarlo porque respetaba el dibujo a lápiz y llenaba los huecos que dejaba el dibujante por exceso de trabajo. Hay splash pages iniciales de la serie Conan el Bárbaro que son memorables. Otra cosa es su faceta de dibujante-narrador, ahí te doy la razón y creo que marca el inicio de la decadencia de la serie.
Bienvenido a esta ventana. Muy bueno tu blog y está en mis recomendaciones.