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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mis comics negros. (15) Bogey.

Una de las razones por las que desde adolescente me gusta el género negro, a parte de La Dama de Shangaï y Gilda, es por Bogey. Luego vendrían Raymond Chandler y su Philip Marlowe y Blade Runner y 15 años más tarde los hermanos Coen o Ross McDonald, Henning Mankell o Fred Vargas... pero Bogey fue uno de los primeros.

En los 80 esta serie escrita por Antonio Segura y dibujada por Leopoldo Sanchez fue el comic negro español por antonomasia. Remitía al glorioso pasado del género (el diminutivo del icono del detective en Hollywood, Humprey Bogart, era Bogey) y al presente más rabioso; cabe recordar que el primer album - autopublicado por ambos creadores - es del 1980 aunque editado en 1981 y Blade Runner se estrenó en 1982.
Parte por lo tanto de la misma raiz que la película de Riddley Scott; el pastiche entre ci-fi y género negro llamado The Long Tomorrow que Moebius y Dan O'Bannon (sobre todo Moebius) habían perpretado en 1976 para la revista Metal-Hurlant.

La serie consta de 13 historias todas publicadas en la revista Cimoc salvo la última y más larga serializada en la efímera K.O.Comics. Se editaron tres álbumes recopilatorios; el primero Bogey recoge las historias Adiós muñeca! y El hombre que floreció. El segundo titulado Archivo secreto del comisario Kelele y publicado en 1983 por Norma reune 5 historias que son: Only you, "H.p.", Aquellos viejos tiempos, El largo transcurso de la eternidad y la maravillosa historia breve As time goes by y por último el album también editado por Norma en 1991 titulado Nunca jamás que recopila la historia homónima serializada en K.O.Comics y otros dos relatos breves titulados "Tutti Frutti" y La dama del castillo. Quedan por recoger en album pues 3 historias que son: La plumas de la serpiente, Cuéntemelo Sr.Bogey y El dandy (único episodio en color).


Si Bogey es una obra que se recuerda es, a parte de los críticos y novedosos guiones de Segura, por el portentoso arte de Leopoldo Sanchez. En cada historia nos regala al menos con una página memorable. Su dibujo y su narrativa tienen la heterodoxia de Josep Mª Beà, el dominio del blanco y negro de Jordi Bernet y la narrativa visual del mejor Carlos Giménez. Es además un mago del diseño de los títulos y del dibujo de mobiliario e interiores.
Es conocida la afirmación de Dave Gibbons que citó esta serie y en concreto la distribución de las viñetas por página como uno de los referentes que usó para planificar la narrativa de Watchmen. Una auténtica lástima que el mundo del comic español no pueda retener gente como el maestro Leo Sanchez.

En cuanto a las historias, Segura nos entrega una serie de relatos cínicos y violentos que rompían moldes en el panorama del comic español de los 80. Una de estas historias, El hombre que floreció, es un melancólico y sentido cuento que se situa entre lo mejor escrito por el guionista valenciano equiparable a los mejores momentos de Las 1000 caras de Jack el Destripador que junto con Kraken y por supuesto Bogey forman la trilogía de obras maestras de este escritor en su paso por el comic.


Estamos pues ante una de las grandes obras negras del comic español y una serie que se merece una buena reedición para disfrute de los que la conocemos y sorpresa y entusiasmo de los no tienen esta inmensa suerte.



4 comentarios:

Jesús Duce dijo...

Coincidencia plena, una vez más, amigo Tristán. Bogey me encanta. Vuelvo a él de vez en cuando para disfrutar con sus dignos guiones y sus magníficos dibujos.
Además, Leopoldo Sánchez me gusta especialmente. Entre otras obras, su versión del Quijote, junto a la de Víctor de la Fuente, es de las mejores que se han hecho en cómic, a mi modesto entender.

Un abrazo y feliz año.

tristan dijo...

Leopoldo Sanchez es amigo Jesús, un narrador excepcional y un dibujante excelso. Hay momentos de Adiós Muñeca o de El hombre que floreció que son insuperables como cuando Bogey huye de unos matones y se mete en el ascensor. Son dos páginas mudas (ya que sólo se "oye" un altavoz en la calle) de maestro.
Creo que a veces nos ciega la inmediatez y no sabemos ver las grandes obras de un pasado no tan lejano.

Marcos Mateu dijo...

Recuerdo que (siendo el fan incondicional que soy de Ridley Scott y su Blade Runner) cuando vi la susodicha pelicula alucine en colores (de hecho igual fue en blanco y negro) al ver los disenyos y el mundo de BR y lo similares que eran al de Bogey (por no decir identicos). Alguien sabe lo que paso alli? desde lugo es mucha coincidencia.
Saludos.

tristan dijo...

Yo creo que había un ambiente propicio para este tipo de estética y temática más que copias conscientes. Pero es claro que el trabajo de Leo Sanchez influyó poderosamente a mucha gente del mundo del comic y del cine, lo reconoce Dave Gibbons pero creo que muchos otros deberian hacerlo.