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lunes, 19 de agosto de 2013

Antología de Coll (2)


Josep Coll i Coll fue un revolucionario tranquilo. Sin aspavientos, sin autobombo, sin conflictos aglutinó todo el talento y el arte de gente como Ángel Puigmiquel, BenejamArturo Moreno o José Cabrero Arnal para encontrar un estilo propio e innovador. Su obra ilustra la evolución de la frescura inocente de los pioneros a la consciente madurez con toques pop del humorista barcelonés.
Uno de los grandes méritos de Coll es su extraordinario dominio de los recursos gráfico-narrativos del medio.


Debido a la inmediatez y brevedad de las anécdotas que explicaba, Coll solía usar un punto de vista único en cada historia. Podemos ver un ejemplo paradigmático de ésto en la página de arriba. Capturado por agotamiento es un relato distribuido en una cuadrícula de 8x3 que contiene por lo tanto 24 viñetas todas dibujadas desde el mismo punto de vista y con el mismo tamaño de encuadre. A pesar de la gran profusión de cuadros todo es claridad, no hay confusión ni tampoco momentos muertos; no falta ni sobra nada. Esta economía narrativa es otra de las características esenciales del arte de Josep Coll ya que conocía exactamente el espacio que necesitaba para que cada historia se desarrollase completamente. Por eso sus páginas contienen uno, dos y a veces tres gags dependiendo de la naturaleza de cada historia. 
Fijémonos ahora en la página de abajo titulada Un proyectil inesperado.


Coll normalmente no necesita encuadres rebuscados para explicar sus historias y prioriza el plano general o el plano figura a lo sumo para enseñar con mayor claridad la acción. Sin embargo, cuando lo requiere el argumento, sabe escoger el mejor encuadre posible y una muestra de ello esta historia que comentamos donde dibuja un escorzo ligeramente picado que resalta y potencia de manera ejemplar el efecto visual del gag.


En la segunda historia de la página de arriba, Un deseo cumplido, podemos apreciar otro de los recursos que emplea Josep Coll para sorprender al lector. Se trata de un cambio brusco de ritmo narrativo usando el tamaño de la viñeta. En una secuencia de viñetas del mismo tamaño el cambio abrupto consigue un efecto parecido al que experimenta el desgraciado protagonista. Pero el autor hila más fino... Si nos fijamos en el avión que aparece en el segundo plano de la tercera viñeta podemos comprobar que su situación en el cuadro siguiente es la que exactamente le corresponde en el corto período de tiempo transcurrido y con la abertura de ángulo de visión escogida por el dibujante. Es más, gracias a este aparato sabemos casi inconscientemente que el tiempo transcurrido entre la formulación del deseo por parte del agricultor y su consecución es muy corto porque Coll nos minuta la acción con el vuelo del caza en un asombroso alarde de dominio espacio temporal.


Quizá uno de los puntos más fuertes que podemos encontrar en la obra de Coll es el espectacular diseño de la página. La rotulación, el uso del color y la distribución de las viñetas forman un conjunto armónico que tiene interés artístico por sí mismo. Como un cuadro de Mondrian, como una página de Chris Ware... las páginas de Coll son auténticas obras de arte llenas de equilibrio y belleza. 


Y sin embargo como podemos ver arriba el autor juega además con estos recursos estéticos para construir sus gags.



A falta de un estudio más exhaustivo y pormenorizado de su obra podemos concluir con estos escasos ejemplos que Josep Coll forma parte - como Will Eisner, Jean Giraud/Moebius o Jaime Hernandez - del selecto grupo de artistas que poseen un universo propio y un dominio del medio que les permiten expresar de manera precisa cualquier historia que se propongan. 
Su arte es absoluto, universal e innovador. Su aportación supuso un salto cualitativo en la evolución del tebeo en el siglo XX.


El tercer y último capítulo de este homenaje espero publicarlo dentro de unos días.
Salut!

2 comentarios:

Francisco Alaminos dijo...

Magnifica esta segunda parte dedicada a este genio del cómics, Josep Coll.
Un saludo

tristan dijo...

Gracias Francisco. Un saludo.