
El sistema de revistas de comics que imperó en nuestro país en los años 80 del siglo pasado, conocido popularmente como el
boom del comic español, tuvo sus defectos - uniformización de las historias, tendencia a construir chistes de 8 páginas... - pero también numerosos aspectos positivos. Uno de ellos fue que los autores podían experimentar e ir madurando sus personajes sin la presión de tener que acertar a la primera. Así crecieron series que luego serían fundamentales como
Peter Pank de
Max, Taxista de
Martí, Hombre de
Segura y
Ortíz, Fragmentos de la Enciclopedia Délfica de
Prado o
Torpedo de
Abulí y
Bernet.
Dieter Lumpen, escrita por
Jorge Zentner y dibujada por
Rubén Pellejero, es una de estas series que poco a poco fue madurando en el seno de las grandes revistas y alcanzó su punto de madurez casi al final del ciclo.
Dieter Lumpen puede considerarse una de las últimas aportaciones del
boom de los 80 y representa a su vez el ocaso.
El protagonista es un aventurero descreido que entronca tanto con los clásicos como
Corto Maltese o
Bernard Prince como con
Freddy Lombard o
Rocco Vagas aventureros posmodernos de postura cínica y algo paródica.

Sin embargo Zentner, ayudado decisivamente por el gran dibujo de Pellejero, no cae nunca en la parodia.
Dieter Lumpen es un personaje siempre creible aun cuando no entendamos o no compartamos sus acciones y sus motivaciones. En sus aventuras existe un deseo de realidad y una tendencia a buscar una cierta verdad a través de la ternura. La saga de
Dieter Lumpen está compuesta por 11 historias (8 cortas y 3 largas) agrupadas en 4 álbumes en España y otro en Francia:
Le prix de Charon historia no editada en álbum aquí. Los libros españoles son
Las aventuras de Dieter Lumpen (4 historias),
Caribe,
Un puñal en Estambul (4 historias) y
Enemigos comunes publicados por
Norma. Por su parte
Planeta DeAgostini publico la serie completa posteriormente en formato comic book incluyéndo la última historia no publicada en álbum en España.

La serie está ambientada en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial; su personaje principal recorre varios países sin un rumbo fijo y sin una meta definida. De trabajo en trabajo - chófer, gerente, acompañante de gente diversa, incluso actor... - Lumpen consigue en varias ocasiones tener mucho dinero que , como sucede a menudo, desaparece con la misma rapidez con la que llegó. Su relación con las mujeres que ama no es más estable; pero si en el aspecto crematístico las pérdidas no dejan huella en el sentimental las cicatrices tardan bastante más en cerrarse. Tal vez por eso
Dieter Lumpen es un personaje permanentemente revestido de un cierto halo de tristeza e incredulidad.

Pero el punto realmente fuerte de la serie es el extraordinario trabajo que
Rubén Pellejero realiza en todos los aspectos artísticos. Su narrativa es clara y sencilla pero no exenta de riesgo, el color juega un papel narrativo de primer orden y el dibujo es de trazo elegante y lleno de detalles sin que resulte barroco. Sin embargo lo que deslumbra. lo que asombra en el arte de Pellejero es su capacidad para innovar en los encuadres de cada viñeta sin resultar mareante. Como
Georges Bess o
David Lloyd, Pellejero busca el ángulo necesario para explicar mejor cada situación y no le importa si la composición parece desordenada, al final uno tiene que reconocer que cada elección del dibujante es la correcta y que el resultado es como mínimo brillante.

Ahora que abundan los integrales y que algunos nos han proporcionado momentos maravillosos de lectura no estaría mal que alguien se animara a editar el de
Las aventuras de Dieter Lumpen. Seguro que los jóvenes lectores descubrirán una obra muy interesante y los aficionados veteranos podremos recordar a un personaje importante del pasado reciente del comic de nuestro país. Pero en un tamaño adecuado, esto sí, porque para inventos como el de
Glenat con
Frank Cappa mejor que no gasten el papel que nos quedamos con nuestros antiguos álbumes de
Norma, que siguen estando en buen estado, y para el que falta ya iremos a buscarlo a Francia.

5 comentarios:
Muy buena reivindicación.
La verdad es que no sé porque no se reedita esta obra de Pellejero ya que el resto de su obra se ha reeditado con fluidez y esta serie es lo único que se ha quedado descolgado.
Sobre lo del tamaño, pues te doy la razón.
Impacientes Saludos.
PAblo,
Si es extraño porque es una obra gráficamente extrordinaria y temáticamente muy interesante.
Pero a lo mejor no es tan raro si tenemos en cuenta que el Sr. Martínez no vive del pasado...
Pacientes saludos.
¡Magnífica y necesaria remenbranza!
Otra de mis series preferidas, además de que Pellejero es un dibujante que admiro profundamente.
Su dominio de los colores y su original forma de dibujar, entre clara y poéticamente, siempre me han arrebatado sin remisión.
Junto a esta estupenda serie, Pellejero tiene obras que son sencillamente, al menos para mí, auténticas joyas del cómic.
Un abrazo
Jesús,
El Silencio de Malka, Tabú... Pellejero es un grande del comic europeo, pero Dieter Lumpen tiene un caracter especial que la hace diferente las demás. Como dices una joya.
Saludos
Muy de acuerdo con todo, Pellejero es extraordinario.
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