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jueves, 25 de febrero de 2016

Louis Zansky. De lo grotesco a lo sublime



En la historia del arte popular del siglo XX existe una categoria de artistas que están englobados dentro de la serie B. Son autores que no gozan del reconocimiento masivo y que además están oscurecidos, escondidos y olvidados por la crítica más convencional. En la literatura negra podríamos citar a Jim Thompson o a James Hadley Chase y en el cine de Hollywood a Joseph H. Lewis o a Edgar G. Ulmer entre otros. El comic tiene también sus ilustres despreciados y de entre ellos destaca la corta pero extraordinaria trayectoria de Louis Zansky.


¿Pero quién era Louis Zansky? Las pocas biografías que circulan por internet dicen que Zansky nació en Nueva York, en el Bronx concretamente, el año 1920. Que provenía de una familia de rusos judíos y que empezó a trabajar en la industria del comic book a principios de los 40 de la mano de la editorial Elliot Publishing Co. que se convertiría en Gilberton Company, más concretamente en la colección Classics Comics donde adaptó novelas como Moby Dick, Robin Hood, Don QuijoteHuckleberry Finn, El sabueso de los Baskerville y otras más.
Más tarde se incorporó a la plantilla de Ace Magazines - también conocida como Ace Comics - donde realizó trabajos para las revistas The Beyond, Crime must pay the penalty, Hand of Fate, Western Adventures, Western love trails entre otras. La compañía cerró en 1956 y de la carrera de Louis Zansky en los comic books poco más se sabe. Se le conocen varias pinturas al óleo fechadas en la década de los 60 por lo que seguramente abandonó el mundo del comic para dedicarse a la pintura. Murió en 1978 con 57 años.
Su hijo Michael Zansky (1947- ) es un apreciado artista que ha hecho carrera como pintor, escultor y fotógrafo.


La mayoría de historias que Louis Zansky realizó para la efímera editorial Ace Comics siguen el mismo esquema. En 7 páginas un solitario personaje encuentra lo que más desea y rápidamente le es arrebatado para así mismo perder la razón, la vida o ambas cosas. Normalmente sus historias son de guionista desconocido y destacan poderosamente por lo que los franceses llaman "la mise en page", la puesta en escena, que se revela como un compendio de elegancia, barroquismo y exageración que nos transporta de los decorados más lujosos a las ciénagas más oscuras a través de manchas espesas y colores chillones.


Si nos fijamos en la segunda viñeta de la primera página de la historia titulada Quest of the never-ending - publicada en la revista Web of Mystery #07 de febrero del 1952 - vemos a un apuesto joven que llega a una lujosa mansión en un descapotable. En esta segunda viñeta está plantado ante la puerta principal esperando que le abran y dos ramas de un árbol cercano proyectan sobre él unas amenazadoras y premonitorias sombras que parecen querer atraparlo como unas gigantescas manos. Evidentemente al final de la historia la amenaza se cumple y el joven es atrapado por un terrible destino. Zansky no deja nunca nada al azar, todo es importante, todo tiene su ritmo y su justificación.


Aparte del terror otro género en el que el arte de Zansky destacó fue el género policíaco; el hard-boiled muy en boga en la época con publicaciones como Crime does not pay de la editorial Lev Gleason Publications donde reinaba Charles Biro.
Louis Zansky realizó para Ace Magazines un puñado de relatos policiales donde su elaborada puesta en escena destacaba del común de artistas de la época. Eran historias lineales donde a ritmo de una metralleta Thompson se explicaba la loca y desenfrenada carrera de unos criminales hacía su inevitable final acribillados por las fuerzas policiales. En tan rígido esquema la habilidad de Zansky para diferenciarse de la media se basa en la descripción de los personajes, especialmente los fuera de la ley, en su precisa y elegante narrativa y en este plus artístico que de repente aparece en una secuencia, en una viñeta, en un encuadre, en un trazo...


Durante poco más de 15 años Louis Zansky nos regaló multitud de historias diferentes, llenas de emoción siempre al borde de la locura o del desenfreno y supo amoldarse a los rígidos esquemas de la historieta más comercial para dejar un legado tan personal como sublime que está al alcance de muy pocos artistas.


Admirar el arte de Louis Zansky es reconocer un estilo personal sea cual sea el género que aborde, es apreciar un esfuerzo supremo por dignificar cualquier historia por muy alucinada e inverosímil que sea, es aplaudir el supremo talento que te permite pasar la fina pero robusta línea que separa lo grotesco, lo ridículo de lo sublime. Ver una página de Zansky es entender que el buen comic es algo más que un dibujo bonito con un texto bien escrito; el comic trascendente, el que perdura es aquel que está insuflado de un halo misterioso que normalmente se llama arte.


Salut!

4 comentarios:

David dijo...

No conocía a Zansky...y si había visto algo de él, no me había fijado.
Creo que la comparación con Jim Thompson no me funciona del todo porque Jim es bastante más "conocido" en su medio.
¿Has leído su biografía? Está bastante bien.
Un saludo y buen fin de semana.

tristan dijo...

David,

Si te ha gustado, bucea por ahí porque es un artista muy interesante. Quizás publique algo más de él.
Bueno, Jim Thompson es conocido ahora pero en su época era bastante underground.
Si te refieres a Arte Salvaje de Robert Polito; si, lo he empezado a leer y me parece bueno. Veremos cuando lo acabe.

Saludos.

David dijo...

A ese me refería. No sé si hay alguna otra biografía. Supongo que debí leerlo en agosto del 14 por esta entrada

tristan dijo...

Si, leí la entrada. Me encantan estas entradas que haces de las interioridades de Hollywwod.

Saludos.